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  • Junípero Méndez

Confusiones acerca de la psicoterapia / Segunda Parte

Actualizado: 18 de dic de 2021


“No vayas a terapia, mejor platícamelo a mí”


¿Por qué platicar los problemas y los síntomas con amigos o familiares, no tiene el mismo efecto que hablarlos con el psicoterapeuta?


En las primeras sesiones el terapeuta participa haciendo preguntas al paciente y lo ayuda a expresar y a poner en claro sus problemas.


Cuando se logra obtener suficiente información sobre el problema emocional o psicológico (diagnóstico) entonces ya se puede establecer un acuerdo para la terapia, acuerdo al que técnicamente se le denomina encuadre, y en él se determinan: el horario, la duración y el número de sesiones, los honorarios y reglas de interacción.


Aquí viene lo interesante: En este proceso de diagnóstico y establecimiento del encuadre, el tipo de comunicación va cambiando de manera gradual, sutilmente.

Conforme se avanza hacia las sesiones de tratamiento, la interacción se parece menos a una conversación habitual: el paciente habla mucho más y con mayor soltura y el terapeuta cada vez escucha más e interviene menos, de hecho el terapeuta sólo habla en los momentos en que tiene un comentario u observación en la cual resume y/o explica la problemática del paciente.


Es precisamente ésta una de las diferencias fundamentales que tiene la terapia con la conversación coloquial:

-en la conversación con amigos o familiares, quien está escuchando los problemas que se le cuentan siente una tendencia natural a ofrecer una respuesta o solución, siente un impulso benefactor que le hace intervenir prematuramente interrumpiendo el proceso de desahogo de quien le está contando.


-este acto de tratar de calmar -a fuerza de palabras- a la persona sufriente, con frases como “no llores, cálmate, con eso nada solucionas”, etc., tiene el efecto inverso al que se pretende; inadvertidamente re traumatiza a la persona afligida, le frustra y lastima, aunque a menudo no puede expresar su descontento con esos “consejos”, justamente porque provienen de alguien que quiere ayudarle.


La escucha psicoterapéutica en cambio, con su obediencia a la regla de atención libre flotante, y una actitud receptiva pero no intrusiva, permite y facilita una expresión completa de los sufrimientos que en sí misma tiene un efecto benéfico, aunque desde luego que este no es el único elemento para la mejoría psicológica, sino el efecto total de la relación terapéutica y las intervenciones verbales especializadas del terapeuta.


En el siguiente fascículo me referiré a la tendencia recurrente, repetitiva que tienen los temas psicológico problemáticos de las personas enfermas y que por ello terminan exasperando al familiar o amigo que inicialmente escucha y trata de aconsejar y que termina regañando.

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